Aromaterapia y calidad de vida

Los aceites esenciales son líquidos con fragancia que se extraen de plantas, mediante vapor o prensado, y que contienen las sustancias químicas naturales que aportan el olor y sabor específicos a las plantas de dónde salen.

Se emplean en los perfumes, en los saborizantes de alimentos, en los medicamentos y en la aromaterapia, que es un tipo de medicina complementaria en la que se utilizan para promover la relajación, la sensación de bienestar y de equilibrio interno.

En la página Web del NCI, uno de los Institutos oficiales de salud adscrito a la red de Institutos Nacionales de Salud de los EE.UU y cuya misión “es buscar conocimientos fundamentales sobre la naturaleza y el comportamiento de los sistemas vivos y la aplicación de ese conocimiento para mejorar la salud, prolongar la vida y reducir las enfermedades y la discapacidad” se publica una buena cantidad de información sobre la aromaterapia:

  1. Las personas usan la aromaterapia sobre todo para mejorar la calidad de vida y reducir la tensión y la ansiedad.
  2. Es posible combinar la aromaterapia con otros tratamientos complementarios y con tratamientos estándar para el control de los síntomas (especificados por médicos).
  3. La aromaterapia quizá actúe mediante el envío de mensajes químicos a la parte del cerebro que afecta los estados de ánimo y las emociones.
  4. No hay estudios que asocien a la aromaterapia con tratamientos curativos, pero sí sobre aspectos relacionados como la calidad de vida, la tensión, la ansiedad, las náuseas y los vómitos.
  5. En las pruebas de inocuidad de los aceites esenciales, se han encontrado muy pocos efectos secundarios.
  6. Se encontró que los aceites esenciales de lavanda y los del árbol del té tienen efectos parecidos a los de las hormonas.
  7. Los productos de aromaterapia no necesitan la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos porque no se les atribuyen efectos médicos específicos.

 


Este post es un resumen  de la información, pública y oficial,  publicada en las páginas Web del sistema de salud de los EE.UU.

Puedes visitar la página Web del NCI en español siguiendo este enlace.

Puedes visitar la página Web del NIH en español siguiendo este enlace.


 

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