Energía de calidad

Tomar un aceite esencial como suplemento dietético aporta una cantidad enorme de moléculas de calidad a mis células. Por eso tengo la sensación interior de “estar bien”, de “sentirme bien”, y no sé por qué. Pero en mi mente imagino una explicación para ese cambio.

Es un hecho que la energía que uso para vivir sale de mis mitocondrias, esas que tenemos todos a montones dentro de nuestras células, que son quienes la producen. Pero para producir esa energía, mis amigas necesitan que yo coma algo, lo que sea.

Así que me voy a la pastelería y me compro una tartaleta de fresa; la mastico, la digiero y al final va mis células. Allí, las mitocondrias deshacen esas “moléculas de tartaleta” para crear otras específicas que sirven de generadores de energía para toda la célula. Piénsalo bien: comes algo rico que produce unas moléculas específicas, que luego son utilizadas como “carbón” que se quema para producir energía, para permitirte moverte, hacer cosas, dormir, hacer latir tu corazón o incluso respirar.

Hay dos consideraciones que tomo en cuenta a partir de ahí. Una es mi olor personal: huelo a lo que como, porque las moléculas que uso para vivir parten de esa comida y son transformadas en energía: un finlandés come reno y oso y, por lo tanto, empieza a oler a finlandés. Colectivamente hablando el olor es un identificativo básico.

La segunda consideración, la que me interesa ahora, es la energía misma. No es lo mismo que mis mitocondrias dispongan de “moléculas de calidad” para producir energía, que tener unas moléculas flojillas que no dan la talla. Esta es la razón –que imagino en mi cabeza de forma simple– de por qué como a veces pero no tengo energía.

Me gusta pensar que cuando añado un poco de aditivo al combustible, como un aceite esencial, las moléculas de ATP que quema mi cuerpo para vivir son mejores. La verdad es que cuando me hago un análisis de sangre eso no se ve, y no hay razón aparente para ese cambio. Pero yo insisto en que ahora mis mitocondrias producen “ATP” –carbón– de calidad.

Nada científico, pero muy efectivo.

David Flores.

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