El olor no existe

Un olor es el resultado de la activación de una ruta neuronal muy específica. Es, en definitiva, un conectoma asociado a una gran cantidad de memorias que, al activarse, se perciben en nuestra cabeza como un olor.

Tampoco es que descubramos ningún universo nuevo. Seguro que puedes reconocer la rebeca de tu abuela por su olor. Pero la cuestión es que, aunque sabemos que pasa, no hay un mapa exacto de la ruta y esto es lo que ha puesto en relieve un trabajo publicado por la Escuela de medicina Grossman de la Universidad de Nueva York.

El grupo de trabajo, financiado por el Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos, estuvo liderado por Edmund Chong, un estudiante de doctorado de la Universidad que, por su currículo, se ve que lo de escarbar en la química de la cabeza de la gente se le da bien.

Volviendo a la aplicación del trabajo en nuestro día a día, podemos decir que estamos más cerca de demostrar que, efectivamente, cuando hueles un aceite esencial se activan memorias en tu cabeza que son las que se asocian al olor.

Por experiencia, sabemos que no solo hueles y ya está, sino que junto al olor aparecen imágenes que, por alguna razón, están asociadas como recuerdo a ese olor. El proceso es altamente personal e intransferible, por lo que lo que recuerda una persona no es lo que recuerda otra.

Oler, imaginar y crear conectomas es el proceso natural por el que podemos reescribir algunas cosas en nuestra cabeza. Total, por imaginar, que no quede.

 

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