El código de los olores

Hay culturas que clasifican a los animales según su olor, y las hay que tienen nombres abstractos específicos para cada tipo de olor. Sin embargo, en nuestra cultura no tenemos un marco que nos permita saber cómo pensar en los olores como vehículos simbólicos. Vamos a proponerte uno.

Un buen ejemplo para explicar mejor la idea que queremos, puede ser entender que los clores sí que pueden simbolizar conceptos abstractos para nosotros. El sistema de semáforos es muy conocido por todos, donde el rojo, más allá de que te guste o no, significa «para»; el verde significa «seguir», aunque te guste más el amarillo. Los sonidos también tienen significado para nosotros, por ejemplo, la banda sonora de una película nos dice qué emociones deberíamos sentir a medida que se desarrolla la acción.

Pero los olores no están codificados de esta forma por nuestra cultura (probablemente el código se ha olvidado), lo que nos priva de cualquier modelo en función del cual poder organizar nuestra experiencia olfativa. Por lo tanto, y de momento, nuestra respuesta a los olores solo puede medirse en términos de placer relativo.

Simplemente nuestro nivel de conciencia olfativa es muy bajo en occidente y la razón principal de esto es que para nosotros los olores no tienen significado y solo provocan reacciones de placer o disgusto.

Nidore Essentia, el olor y los dos grandes símbolos

Como ejercicio, podemos clasificar los olores en dos grandes símbolos que pueden englobar de forma abstracta el tipo de reacciones que tenemos cuando olemos, con el objetivo de aumentar nuestra conciencia olfativa.

No se trata tanto de ir a por una clasificación empírica y exacta, sino de identificar la reacción que tenemos ante un olor específico, expresando en palabras la relación entre lo que sentimos, las imágenes que evocan, los recuerdos implicados y las moléculas que intervienen en el proceso y que activan nuestra red neuronal olfativa.

Los dos tipos de símbolos que asociamos en Nidore Essentia al olor:

  1. Frescos: simbolizan olores en movimiento, ágiles y fáciles de asimilar; son  de exteriores, de afuera, pero no se extrañan ni son combativos con respecto al olor natural predominante, aunque sean fuerte. Siempre bienvenidos.
  2. Cálidos: simbolizan olores más introspectivos y reflexivos. Pueden causar inquietud por dentro, puede que no sean desagradables, pero nunca nos dejan apáticos en nuestro interior.
Nunca un olor es totalmente fresco ni totalmente cálido. Se trata de identificar la reacción dominante cuando se huele algo.

 


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