Entrena tu sentido del humor

Crear nuestros propios chistes puede ser una forma divertida de provocarnos la risa y tenemos algunas sugerencias. La primera es crear una interpretación lúdica de una palabra existente, generalmente un juego de palabras, en la que usas una palabra existente para explotar el humor en la ambigüedad del lenguaje, por ejemplo, cuando te dicen «no, nada» y respondes «es que prefiero caminar a nadar» o «¿te parece bonito?, pues es rodaballo».

Me dijeron que los aceites esenciales arreglarían mis problemas, pero probé en mi coche y no funcionaron.

También podrías explorar el humor con más profundidad, practicando técnicas de humor diferentes en cuanto a lenguaje, lógica, identidad y acción. Encuentra los chistes que más te gustan y estudia por qué y cómo funcionan.

Cuando haces ejercicios conscientes, termínalos con un gesto o una mueca que nada tengan que ver con los movimientos anteriores, algo que te haga reír.

Cada uno de esos ejercicios pueden ayudarnos a comprender nuestro propio sentido del humor, así como darnos algunas pautas para escribir chistes originales, sobre todo si nos utilizamos como protagonistas.

Comenté en el grupo de WhatsApp que tenía dolor de cabeza y alguien me recomendó ponerme un aceite esencial en la frente. Lo hice. Después de unas horas, me enviaron otro mensaje: «¿Se te ha ido el dolor de cabeza?»
Le respondí: «No. ¡Mi cuñado sigue aquí!»

También podemos intentar crear nuestras propias comedias, y reírnos de la brillantez o la pura vergüenza de nuestro humor frente a un espejo; incluso podríamos compartirlo con los demás para reír más.

El otro día una mujer enfadadísima entró en la tienda de mi mujer. Mi mujer, al verla, le dijo:
–“Oiga, ¡tengo un aceite esencial que lleva su nombre!”.
La mujer, sobresaltada, respondió: “¿Tiene un aceite que se llama Filomena?”.

Todos tenemos bromas en nosotros, por tontas que parezcan; si te hacen reír, es suficiente. Y recuerda,  se han hecho muchos estudios que han demostrado que el humor sí se puede entrenar.

Como resultado, no sólo nuestro estado de ánimo va a mejorar, sino que aprenderemos a tomarnos a nosotros mismos menos en serio y, lo que es más importante, mejorará nuestro sentido del humor.

 


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