Filtrado protector – Qué es y por qué es saludable

Llamamos “filtrado protector” a los mecanismos que puedes poner en práctica para evitar las influencias negativas en tu imagen corporal. Se trata de que desarrolles una imagen corporal positiva y parte de tu trabajo al crearla es la de gestionar el consumo de medios que pueden limitar tu satisfacción corporal.
Esta es nuestra cuarta entrega dedicada a ayudarte a entender que es beneficioso para ti tomar más consciencia sobre cómo nos hacen sentir algunas personas y entornos y fíjate bien, no es personal, no es contra ti, es una cultura general que impone valores que no apoyan que tengas una imagen positiva de tu cuerpo.

Las redes sociales, por ejemplo, plantean desafíos y oportunidades particulares cuando se trata de imagen corporal, y allí puedes ser algo así como una activista de la positividad corporal, apoyando imágenes, mensajes e ideas que ofrezcan herramientas y consejos para ayudarnos en nuestro viaje hacia la autoaceptación.

Además, cuando se trate de redes o de otros medios –televisión, radio, revistas o cine– evita todo lo que te ofrezca oportunidades para compararte con los demás porque, aunque es cierto que es natural que compararnos es una forma de medir cómo lo estamos haciendo cuando no tenemos otras métricas objetivas disponibles, cuando se trata de nuestra propia apariencia no existen medidas realmente objetivas.

Finalmente ten cuidado con las celebridades. Es importante que seas consciente de cómo te hacen sentir estas personas y tener cuidado al pensar que su ejemplo pueda ser extrapolable a tu vida. Recuerda que, en esencia, el trabajo de la mayoría de las celebridades y las personas influyentes es lucir bien, para lo que cuentan con mucha ayuda: estilistas, especialistas en iluminación y en edición de fotografías, por ejemplo. Es poco probable que las personas que vemos en los medios rara vez se vean en la vida real de la forma en que las vemos nosotros.

Por último y para completar tu filtro protector, se consciente de que es importante reconocer que la belleza de otro no quita mérito a la nuestra, que está bien ver, leer y escuchar lo que hacen otros, pero que algunos de esos mensajes pueden evitarse sin complejos para evitar comparaciones que te hagan sentir mal con tu cuerpo.

 


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