Qué es la languidez y cómo combatirla

¿Te has sentido sin energía, agotado e incluso has dejado de sentir alegría? Esa sensación no es ni depresión ni ningún otro tipo de patología: se denomina ‘languidecer’, y significa perder la fuerza, el ánimo y la alegría. Sin embargo, al no sentir estas tres cosas, la vida se torna un poco más cuesta arriba.

La languidez es una sensación de estancamiento y vacío. Se siente como si estuvieras arrastrándote para pasar los días, mirando tu vida a través de un cristal empañado. Y quizá sea la emoción dominante de 2021, según explica Adam Grant, psicólogo y académico de la Universidad de Pensilvania.

“Mientras los científicos y los médicos trabajan para tratar y curar los síntomas físicos de los afectados por esta crisis, muchas personas tienen problemas para adaptarse emocinalmente a lo prolognado de la situación», comenta Grant.

También explica que «la mayoría de las personas, al principio, activaron aún más su sistema de detección de amenazas en el cerebro, haciendo que estuvieran en una alerta constante de lucha o sensación de huir».  Sin embargo, al prolongarse la crisis y el estado constante de angustia, «algunas personas desarrollaron otra reacción: la languidez.

«La languidez es el hijo ignorado de la salud mental. Es el vacío entre la depresión y el bienestar: la ausencia de bienestar. El languidecimiento empaña tu motivación, altera tu capacidad de concentración y triplica las probabilidades de que reduzcas tu capacidad de trabajo”.

Venciendo la languidez

Un concepto llamado ‘flujopuede ser un antídoto contra la languidez. El flujo es ese estado elusivo de estar absortos en un reto significativo o un vínculo momentáneo, en el que tu sentido del tiempo, del espacio y de ti mismo se desvanece. «Las personas que se sumergieron más en sus proyectos lograron evitar languidecer y mantuvieron su felicidad y su alegría«, declara el psicólogo de Wharton.

Se trata de empezar con pequeñas victorias. «Uno de los caminos más claros hacia la fluidez es una dificultad manejable: un reto que ponga a prueba tus habilidades y aumente tu determinación”, concluye el especialista.

“El florecimiento es la cima del bienestar: se tiene un fuerte sentido del propósito, del dominio y de importarles a los demás».


Puedes acceder al artículo original de Adam Grant en el New York Times aquí.

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