Reír sin necesidad de chistes

Podemos reír sin depender de chistes, o si lo que nos preocupa es que otros no entiendan el chiste: en realidad no necesitamos un estímulo para reír con nuestros amigos. De hecho, la risa social a menudo tiene menos que ver con el humor y más con la vinculación.

En un estudio, el psicólogo estadounidense Robert Provine observó 1.200 ejemplos de risa espontánea en conversaciones naturales y anotó lo que el hablante había dicho inmediatamente antes de que el oyente se riera. Descubrió que solo del 10 al 15 por ciento de los comentarios previos a la risa podían describirse como «remotamente graciosos«.

Por otro lado, y con mucha más frecuencia, la gente se rió en respuesta a comentarios banales como «Fue un placer conocerte también» o «¿Dónde has estado?». Lo curioso es que este tipo de risa puede ser agradable. Y es un hallazgo importante porque nos muestra que realmente no importa de qué nos reímos, lo que importa es que nos reímos.

Lo que también es sorprendente es que Provine descubrió que los hablantes se ríen más que los oyentes. Así que debemos reír un poco cuando hablamos y hacer un esfuerzo consciente por reír cuando escuchamos a alguien reír. Pero eso sí, siempre y cuando sea apropiado, ya que reírse a carcajadas cuando por ejemplo conocemos a alguien por primera vez, podría asustarlo.

Existen otros ejemplos de prácticas formales en las que podemos reír con otros sin estímulos como podría ser un chiste. El primero es el yoga de la risa, inventado en 1995 por el médico Madan Katarina en India. Un remedio infalible para la depresión y los sentimientos de soledad. Pero, ¿por qué es tan efectivo?

Resulta que una vez que una persona se ríe, otras también comienzan a reír. Hoy en día, el yoga de la risa integra una variedad de movimientos y ejercicios lúdicos, como animar a los particiapntes a decir galimatías (charlas sin sentido) para que la risa fluya. Menos conocido es el qigong de risa, en el que una serie de movimientos corporales y respiratorios se combinan con una risa simulada.

Considerándolo todo, hay muchas formas divertidas de mejorar nuestro estado de ánimo para mejorar nuestra salud y alcanzar una mayor felicidad. Te dimos algunos de ellos, ¡asegúrate de probarlos todos!

 


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